Creo que una de las cosas que más echo de menos es que alguien me cuente un cuento. Dicen que eso es cosa de niños. No sé quién estableció semejante estupidez, como tampoco entiendo quien decidió que deben ser las mujeres las que preparen la mesa para comer . Mientras tanto, los hombres pegan gritos en el bar de enfrente al tiempo que observan un partido de fútbol como si les fuese la vida en ello. Da igual. Por el momento.
Ahora los cuentos los creo yo. Yo pongo las historias y los personajes. Yo decido cuando entran a formar parte de una realidad que muchas veces no comprendo. Y sé que NO son cosas de niños.

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